martes, septiembre 23, 2025

El ciprés que guarda mis juegos

Recordar es es volver a vivir, reza el dicho, les invito a jugar el en ciprés de la plaza.

 Colección: El encanto huañino

David Rivera Romero

Esa noche el frío había llegado antes que la luna. El aire cortaba la cara como un cuchillo de piedra, pero la noche era tan clara que hasta las estrellas parecían más cerca. Me puse el poncho nogal, la bufanda blanca que mi madre tejió cuando partí a la ciudad, y salí a caminar por las calles del pueblo. Eran cerca de las ocho, y el silencio se metía por las rendijas de las casas, como si todos estuvieran guardando secretos.

Qué distinto se veía Huáñec ahora, pensé mientras avanzaba. Cuando llegué, a eso de las cinco de la tarde, la vida hervía por todas partes: niñas cargando baldes de agua desde el caño de la esquina, con las trenzas saltando a cada paso; niños arreando piaras de burros que se resistían a caminar, rebuznando y pateando el polvo; hombres y mujeres guiando sus borregas, sus reses, entre carcajadas y silbidos, rumbo a los corrales. Una mezcla de voces, risas y el aroma de tierra mojada llenaban el aire. Hasta las campanas de la iglesia sonaban alegres, aunque solo fuera para anunciar la misa de las seis.

“Este es el encanto huañino”, me dije entonces, cansado pero feliz de estar de vuelta después de tantos años. El viaje había sido largo y arduo: nueve horas caminando desde la estación de ómnibus en el paraje de Huayquilla, al otro lado del abra de Tres Cruces, con el costalillo al hombro, liviano porque dentro llevaba apenas mi ropa y unos cuantos panetones envueltos en papeles rojos, azules y verdes —comprados en la panadería del chino José en La Parada— para regalar a los míos. Ya era diciembre y pronto llegarían la Navidad y el Año Nuevo, y uno no puede llegar con las manos vacías.

Pero ahora, a esa hora de la noche, las calles estaban vacías y oscuras. Solo la luna comenzaba a derramar su luz por las faldas de los cerros de Lalancucho y Moya, y las estrellas se esparcían como granos de maíz blanco en el cielo. El silencio era tan profundo que se podía oír el suave murmullo de la pila de agua desde la esquina.

Avancé despacio, esperando encontrar a alguien con quien cruzar palabra. La pila seguía allí, eterna, dejando escapar su hilo cristalino con un sonido dulce y frío. Me apreté la bufanda, miré a todos lados, pero no había ni un alma.

Doblé la esquina rumbo a la plaza. Desde abajo, ya se divisaba al final de la calle el alto campanario, con su base de piedra y su techo de calamina que brillaba débilmente. Al llegar a la plaza encontré la misma soledad. Solo la luz de la luna y las estrellas permitían ver con claridad las siluetas de los cuatro cipreses, que custodiaban cada cuadrante.

Tres de ellos se alzaban altísimos, orgullosos, con sus hojas escamosas apuntando hacia el cielo como lanzas verdes. El cuarto, en cambio, era diferente: muy bajito, pequeño, con un tronco corto y retorcido, sus ramas enmarañadas y su follaje tan espeso que parecía esconderse de la mirada ajena. Ese estaba plantado frente a la iglesia, apartado en cierto modo de sus hermanos altivos.

Me detuve y lo miré con cariño. Recordé cuando de niño yo solía trepar a ese ciprés bajito, el único que se dejaba conquistar por nuestras manos pequeñas. También recordé la fotografía que mi madre mandó a tomar una tarde de 28 de julio, después del desfile escolar: yo de pie frente a aquel ciprés, con mi uniforme impecable y un orgullo inocente en los ojos.

—¿Te acuerdas de mí, compadre? —le murmuré, sin darme cuenta—. El que siempre andaba colgado de tus ramas…

En ese instante, juraría que una brisa suave me revolvió el cabello como respuesta.

Las ramas susurraban, y me parecieron las voces de mis compañeros de infancia: “¡A que no llegas hasta la punta!”, “¡Agárrate bien, que te caes!”, “¡Mira cuántas semillas junté!”.

Cerré los ojos y, por un momento, pude vernos: un puñado de niños, trepando y descolgándonos como viscachas entre las ramas, riendo a carcajadas, arañándonos las manos y las rodillas. Recordé también cómo recogíamos las semillas redondas que el árbol dejaba caer como canicas mágicas para nuestros juegos.

Me senté al pie del ciprés, recostado contra su corteza. Sentí el frío de la tierra, el perfume del musgo y de las flores de retama que alguien habría dejado en la iglesia. Desde allí miré al campanario y a las estrellas. La luna ya estaba alta y plateaba la plaza entera.

Entonces, recordé una leyenda que solíamos contar mientras jugábamos aquí, a veces a escondidas, a veces en voz alta para asustar a los más pequeños. Decían los abuelos que ese ciprés, el más bajito, estaba hechizado. Que, en las madrugadas de enero, cuando la neblina cubría la plaza, se le veía moverse, estirando sus ramas como si fueran brazos, y que quien se atrevía a treparlo a esa hora podía escuchar las voces de los niños que ya no estaban, los que partieron jóvenes, llamando desde el tronco.

Me reí solo al recordarlo.
—No te enojes, compadre —le dije en voz baja, dándole una palmadita al tronco—. Yo no creo en cuentos… pero igual no me trepo esta noche.

El viento volvió a agitar las hojas, y, por un instante, me pareció que una risita infantil flotaba entre las ramas.

—Sí, sí —añadí—, tú también extrañas nuestras travesuras, ¿verdad?

No supe cuánto tiempo estuve ahí, con la cabeza recostada en el tronco. Cuando volví en mí, la luna bañaba toda la plaza, y las calaminas del cabildo brillaban alegres. En las ventanas más cercanas, algunas luces temblaban, y un aroma a patache con masara caliente llegó desde alguna cocina cercana.

Me levanté despacio. Me sacudí el polvo, me acomodé el poncho y el sombrero. Ya no sentía nostalgia. En el pecho había un calor sereno, como si alguien —quizá el propio ciprés— me hubiera reconfortado.

Me incliné levemente y murmuré:
—Gracias, amigo. Volveré pronto.

Al dar unos pasos hacia el mercado, volví la vista una última vez. Las estrellas parecían colgarse de las puntas de los cipreses más altos, mientras el pequeño, con sus ramas retorcidas, se recostaba contra la luna como un viejo guardián satisfecho.

Y así, con el corazón ligero, caminé rumbo al mercado a buscar una tasa de chocolate “tigre” caliente, seguro de que esa noche el ciprés también dormiría tranquilo.


sábado, septiembre 06, 2025

EL CANARIO, CANTOR DE LA GALLADA

 
EL CANARIO, CANTOR DE LA GALLADA

Colección: El encanto huañino.

David Rivera Romero


Recuerdos juveniles de Huáñec en los años setenta.

A la memoria alegre del buen amigo Stalin Isla Carranza, “el Chino”, al que todos llamábamos también el Canario, porque cuando se ponía a cantar, no había huañina ni forastera que no se quedara pasmada con su canto.

Huáñec de los setenta, pueblo mestizo de calles empedradas, balcones de madera y patios con rosales y geranios, guardaba todavía sus huacas escondidas entre los cerros y quebradas, como si quisieran mostrarse solo a los hijos del pueblo. El aire, siempre limpio, olía a tierra mojada en diciembre, porque la lluvia no faltaba cada día, aunque el frío no calaba tanto como en otros meses.

Nosotros, los de la gallada, muchachos recién salidos del colegio Apóstol Santiago Quinches, pasábamos largas horas de las noches en la plaza, sentados en las bancas de fierro forjado y madera tallada. Y si llegaba la lluvia y nos mojaba, nos íbamos rapidito de campada a la casa de alguno: allí, al lado de la leña, entre mates y trompos de eucalipto, chistes y confesiones, hablábamos de sueños, de futuros imposibles y, claro está, de las muchachas del pueblo.

El centro de la gallada era Stalin, el Chino, el Canario: era de talla mediana, flaco, de cabello ondeado como trigo en agosto, de sonrisa franca y con chispa siempre a flor de labios. Tenía el don de improvisar versos al vuelo, con ese tonito entre pícaro y romántico que alborotaba a las muchachas. Cuando alguno de nosotros quería rondar a una pretendida, era él quien ponía voz y alma al huayno.

—Oye, Canario —le solté una vez—, ¿y por qué no te dedicas en serio al canto, ah? Con tu voz ya deberías estar grabando discos en Lima.
Él rio, mostrando la dentadura blanca, y contestó:
—¡Ya estoy en el canto, compadre! ¿Acaso no me escuchas cuando echamos gallo? El pueblo ya me bautizó, yo soy su cantor. Pero no lo haré negocio, no, no. Cantaré siempre, sí, mas seré cantor de mi gente.

La ronda de la gallada

Éramos cinco: yo con la guitarra, Pedro con su rondín, Juan que marcaba el compás golpeando el cajón de la guitarra, Sergio que hacía la segunda voz y siempre organizaba la serenata, y el Canario que nos daba la voz. Cada uno con su musa en el corazón. Y como decía Juan: “para enamorar, no hay flor más segura que una canción bajo la ventana”.

Hacíamos la ronda por el pueblo. En cada esquina pactada, dos canciones al hilo. Y si el papá de la pretendida soltaba los perros, ¡pues a correr con guitarra y todo! Pero la mayor parte de las veces nos dejaban terminar, porque hasta los viejos se enternecían con los versos del Canario.

Una noche, doña Mercedaria nos salió al encuentro en la plaza:
—¿Ustedes eran los que cantaban anoche en mi cuadra, no?
—¡No, tía, nosotros no! —respondimos a coro, nerviosos.
Ella, señalando al Chino, dijo:
—No me mientan, yo conozco esa voz. Era la tuya, Stalin.
Él sonrió, medio apenado:
—Disculpe, tía Merce… yo…
—¡No, hijito! —lo interrumpió ella—. No vengo a reñirte. Al contrario, qué bonito cantabas. Me hiciste recordar cuando yo misma era muchacha. Hasta a la Luzmila le gustó. Puedes volver a cantar por mi calle cuando quieras.

Se fue diciendo: “Qué lindo canta este muchacho”. Y nosotros, apenas se alejó, lo cargamos al Canario a carcajadas.
—¡Ahora sí, problema seguro, compadre! —decía él, riendo—. Porque Luzmila es la chola de Sergio, y ahora parece que la tía me la endilga a mí.

El gobernador

Era junio, medianoche helada. Bajo el poncho de nogal llevábamos la “chatita” de anisado, para que el frío no nos entumeciera la voz. Íbamos entonando a viva voz: el Canario al frente, Pedro con su rondín, Juan marcando el ritmo con la botella y yo a la guitarra.

De pronto, la voz grave y potente del gobernador nos cortó en seco:
—¡Alto ahí! ¿Por qué tanta bulla? ¿Acaso no saben que está prohibido alterar la tranquilidad del pueblo?

Queríamos escapar, pero ya estaba Miño, el teniente, cerrándonos el paso al otro lado.
—Buenas noches, tío Cachipuro —saludamos con respeto.
El gobernador nos enfocó con su linterna, llevábamos las bufandas hasta la nariz. Solo Stalin estaba descubierto.
—Tú tenías que ser, hijo de mi compadre Elezer… ¡Ya bájense esas bufandas!

Nos identificó uno por uno y ordenó:
—Mañana temprano los quiero en la gobernación. Si no, los mando detener.

Ya se retiraba cuando el Canario, con esa picardía que lo caracterizaba, dijo:
—Tío, hace frío, ¿no? —y sacó la chatita de anisado. Le dio un sorbo y se la ofreció.
El gobernador dudó, luego aceptó:
—¡Pero solo un sorbito!

Y sorbo va, sorbo viene, hasta el teniente Miño se animó. Entre tragos, Juan le pidió:
—Tío, ¿por qué no le enseñas al Canario esas canciones antiguas con las que enamoraste a la tía?

El tío Cachipuro se rio, golpeándose el pecho:
—¡Ya ni me acuerdo! Pero vamos a probar…

Y así, bajo las estrellas, el mismísimo gobernador terminó guiando nuestra ronda, entonando tonadas viejas que luego se sumaron al repertorio del Canario. Aquella noche la “bronca” se convirtió en jarana.

La trilla en Antaura

Llegó agosto, y con él las sementeras amarillas de trigo y cebada, listas para la cosecha. Un viernes por la noche, Don Donato me buscó:
—Sobrino, esta noche hay trilla en Antaura. Tráete la guitarra, dijo

Y yo convoqué a la gallada. ¡Cómo no iba a estar el Canario!, ensayamos un rato y fuimos a Antaura.

La luna llena alumbraba como si fuera de día. En la era de trigo ya se bailaba fuerte para desgranar la espiga. El chamis de cañazo circulaba de mano en mano. Tres bonitas muchachas cantaban versos de amor y desdicha, cuando nos vieron llegar, de inmediato pidieron al Canario que se hiciera cargo del canto.

Él empezó con un huayno alegre, zapateando como si el suelo ardiera. Luego otro, nostálgico, sobre un poncho perdido en Cochatupe. Las muchachas respondían con versos picarescos, y el contrapunto encendió la fiesta. La paja se apartaba del grano con cada pisada, y el aire se llenaba de polvo dorado, canto y risas.

El Canario se lució como nunca esa noche. Tras cada canción, las muchachas se peleaban por bailar con él. Y cuando ya la madrugada se abría, con el trigo trillado y el café de cebada humeando en pocillos de porcelana, emprendimos el regreso a Huáñec, silbando bajito los huaynos de la noche.

La luna se escondía tras los cerros, y entre la neblina pasajera se veían parejitas arrimadas, cuchicheando poemas de amor.

El Canario, caminando ligero, nos dijo con esa chispa de siempre:
—¿Ven, muchachos? El canto no da plata, pero da alegría. Y mientras el pueblo exista, yo seré su cantor, y la gallada entró al pueblo cantando, como siempre.

 

Gracias Canario, entrañable amigo, por los momentos vividos juntos, que siempre los llevaré en mi corazón.

miércoles, mayo 03, 2023

Un vals para bailar con mi “antigua”

 


Colección "El encanto huañino"                        

Recopilado por David Rivera Romero

Huáñec, 2022

La Fiesta y los Visitantes

Junio llegaba, y con él, las fiestas patronales de San Antonio y Santísima trinidad, la más esperada del año en el pueblo. Las casas se adornaban con banderines de colores, y desde días antes, las cocinas hervían con los aromas del olluquito con charqui, la pachamanca, la calabaza guatya, el caldo de mote y el café con cañazo conocido como “Chamis”. Las campanas de la iglesia repicaban más seguido, como si también se prepararan para recibir a los visitantes.

El pueblo cobraba vida. Volvían los que habían emigrado hace años en busca de mejores horizontes, muchos desde Lima, otros desde la selva o la costa. Y así, la plaza se convertía en escenario de reencuentros:
—¡Oye, compadre! ¿Cuántos años han pasado?
—¡Mi hermano! ¡Al fin estás de vuelta!
—¿Tú eres el Saturnino? ¡Ni te reconocía con esa barriga!

Los abrazos eran apretados, las carcajadas sinceras y las palmadas en la espalda sonaban fuerte, como si quisieran recobrar en un segundo los años perdidos.

Encuentro de amigos en el baile social

La fiesta traía procesión, misa, desfile de jinetes, y la tradicional corrida de toros. Pero la noche… ¡la noche era del baile social! Un evento que nadie osaba perderse. Se realizaba por turno en los locales de las dos comunidades campesinas. Esta vez tocaba en el local de la comunidad de arriba, el más amplio, adornado con ramas de eucalipto, cintas y faroles de papel.

La banda de músicos, ya instalada, probaba sus instrumentos. Jonás, conocido como “Nashito”, era el trompetista principal. Vestía su traje negro con solapas rojas, su corbatita verde y una sonrisa de oficio que ocultaba el cansancio. Tocaba con alma. La música era su vida.

Mientras afinaba, sintió un golpecito en la espalda. Se volteó.

—¡Shato! —gritó con alegría, dejando la trompeta a un lado para abrazar a su viejo amigo Saturnino—. ¡No lo puedo creer! ¿Cuánto ha pasado?

—Quince años, hermano —respondió Shato, emocionado—. Quince años y recién puedo volver. Estaba en Pichanaki, ya sabes, trabajando con los camiones… y bueno, aquí estoy. ¡Tenía que venir para la fiesta!

Se abrazaron largo, como quien quiere comprobar que el otro es de carne y hueso.

—Sigues igualito, Nashito. Aunque con más cachetes, ja ja…

—Y tú ya pareces patrón, oye. Hasta huele a selva tu chompa. ja ja ja…

—¡Cállate zonzo! Oye, escúchame… —Shato se inclinó un poco, hablándole en voz baja—. ¿Puedes hacerme un favor?

—Claro, lo que quieras, compadre.

—Toca un vals, pero no cualquiera. Quiero bailar "Cariñito".

—¿"Cariñito"? Ufff, de los buenos… ¿A quién vas a invitar, ah?

Shato sonrió nervioso, y bajando más la voz, confesó:
—He visto a mi "antigua", Nashito… Está allá, con sus primas. No sabes lo que sentí al verla. Como si el corazón me hubiera pateado el pecho.

Nashito sonrió con complicidad.

—¡Ajá! El amor viejo nunca muere, dicen. Ya está, hermano. Tú prepárate que yo me encargo del vals.

Se palmearon la espalda y se separaron justo cuando el presentador anunciaba a la banda.

El vals "Cariñito"

—¡Atención, atención! ¡Se abre el baile social! ¡Y con ustedes, la Banda de música Filarmónica de Huáñec!

Los aplausos retumbaron. Los músicos iniciaron con un huayno, luego un pasacalle. Las parejas empezaban a animarse, los pisos crujían bajo el zapateo. El aroma a chamis y perfume flotaba en el aire. Nashito, con una seña rápida, avisó a sus compañeros:
—Después del huayno, va “Cariñito”, como lo hacíamos en Huarochirí.

Y así fue. El vals empezó, suave, melancólico, con esa melodía que duele bonito. Al primer acorde, los varones se lanzaron a buscar pareja, casi peleándose por las mejores. La pista se llenó rápido.

Nashito, mientras tocaba, curioseaba entre la multitud. Quería ver a Shato y a su “antigua”. Se paró de puntitas, sin dejar de tocar.
—¿Dónde está ese conchudo…? —pensó.

Al fin lo encontró, bailando en la parte central, abrazado a una mujer de manta labrada, vestido celeste y largas trenzas. Pero al verla bien, casi se le sale la trompeta de la boca.
—¿¡Qué!? ¿Con… Eugenia? ¿Con mi Geña?

Sintió que la sangre se le subía a la cara.
—¡Con razón me pidió el vals ese caradura! ¡Está bailando con mi esposa!

Intentó dejar de tocar, pero el deber pudo más. Terminó el vals como pudo, tragándose la furia.

Siempre aclarando las cosas

Al acabar la pieza, bajó el instrumento bruscamente. Buscó con la mirada a Shato. No tuvo que ir lejos: él mismo se acercaba, sonriente.

—¡Gracias, hermano! ¡Ese vals estuvo hermoso! Pero escúchame… —se acercó más y bajó la voz—. Te tengo que confesar algo…

Nashito ya tenía los puños cerrados.

—¡¿Qué cosa quieres ahora?! —espetó, respirando con dificultad.

—Escúchame, escúchame —dijo Shato, levantando las manos—. No pude llegar a donde estaba Natí, ¿te acuerdas de Natalia? De la secundaria, se me adelantaron. Y como no iba a quedarme solo, justo vi a tu Geña cerquita, y le pedí el baile. ¡Pero solo por no quedarme parado como tonto!

—¿Y encima me pides "¿Cariñito”, desgraciado?

—¡No seas celoso, Nashito! —bromeó Shato, palmeándole el hombro—. ¿Qué crees? ¡Si hasta me dio miedo invitarla! ¡Está más seria que inspectora de colegio!

Nashito lo miró fijo… y terminó soltando una carcajada.
—¡Ay, Shato! ¡Por poco te rompo el hocico!

—Ya pasó, ya pasó. Ahora escúchame, esta vez sí voy a bailar con Natí. ¿Puedes tocar “Celoso”? Así, con arte, pa’ que sepa que todavía me acuerdo.

—¿Tú estás loco o tienes licencia para hacerme rabiar? —gruñó Nashito, pero sonriendo—. Ya está, hermano. Pero esta vez, no te confundas de mujer.

—¡Palabra de huañino!

El Final

Y la fiesta siguió. La banda tocó huaynos, valses, boleros, corridos. Nashito, entre pieza y pieza, se bajaba a bailar con su Geña, que ya lo miraba de reojo como sabiendo todo. Shato, esta vez sí, logró sacar a Natí, quien aceptó la invitación con una sonrisa tímida. Bailaron pegaditos, como si el tiempo no hubiera pasado.

Cuando los primeros rayos del sol asomaron por los cerros, las últimas parejas aún giraban al ritmo de la tradicional “despedida yauyina”, la muliza de la Calandria Peruana. El local estaba lleno de pasos, risas, abrazos y promesas de volver.

—¡Que viva Huáñec! —gritó alguien, alzando una media botella de chamis.

Y todos, como en coro, respondieron:
—¡¡Salud!!

 


domingo, febrero 06, 2011

EL MERCADO DE LA POLÍTICA PARTIDARIA

La Política Partidaria.
¿Se ha convertido en un Mercado?
L
os partidos políticos están el plena carrera electoral, cada cual presenta a sus “mejores candidatos” al Congreso, entre ellos podemos encontrar, profesionales, empresarios, artistas, deportistas, otros de diversos oficios y otros sin oficio, asimismo encontramos a los que han hecho de la política su “chamba” habitual, es decir los que no sabrían qué hacer si no fueran congresistas.
Sin embargo, a pesar de tanta diversidad de personajes, se puede encontrar en ellos algo en común, todos quieren ser congresistas, por eso hicieron lo posible para estar en la lista de candidatos. Vale la pena preguntarse: ¿Cómo así forman parte de la lista? Las respuestas son diversas; así tenemos, a los que hacen uso a su derecho histórico de ser dirigentes eternos de un partido, entonces, ejercer el poder partidario y se hacen anotar en la lista en los números preferenciales; otros, que generalmente tiene poca o nula trayectoria política, es decir, en política son "cero a la izquierda·, como diría un profesor de matemática, y  están allí por un motivo muy importante, "han puesto su plata"; y/o son conocidos en el ámbito empresarial, en el mundo de la farándula, del arte, del deporte y de otras actividades no tan claras. Pero también hay otros que están allí por alguna circunstancia muy particular, como por ejemplo, por ser el hijo de algún nefasto caudillo, o ser la enfermera personal de un ex presidente presidiario, o ser la pareja de un conocido personaje de la televisión. Y nunca faltan los que pululan en el ámbito político, generando partiditos que a las justas pasan la valla y luego los alquilan (hacen negocio) a los otros que no tiene esa posibilidad.
Para aglutinarse alrededor de un partido o alianza electoral, no interesa si tienen los mismos ideales, o si sus ideales son afines; no, eso no interesa; la afinidad en este caso es económica, se mide según puedan pagar la cuota respectiva de la curul, y además deben  tener “arrastre popular” como suelen decir los “dirigentes políticos”, de lo contrario, no son afines. Entonces ¿cómo debemos entender la política en el Perú de hoy? La respuesta la dio hace unos días un candidato a la presidencia de la república cuando quiso dar una lección de “marketing político”, e hizo alusión a las técnicas de manejo del mercado político, con la finalidad de sacar el mayor provecho, lógicamente utilizando todas las herramientas que el mercado ofrece. No hay que olvidar que el mercado es en esencia la libre transacción de bienes y servicios. Como todos sabemos, una comercial transacción tiene un precio. ¿Qué se vende entonces en los partidos políticos? La respuesta es clarísima, la mercancía es la ubicación en la lista para congresista, y ¿Quienes compran? Compran los candidatos a futuros congresistas, ¿Cuánto pagan? Eso es lo que hay que averiguar, puesto que los precios son diversos, porque así funciona el mercado,  Si algún inversionista, digo, candidato a congresista quiere una ubicación preferencial, debe pagar un precio  muy alto, y si no le alcanza el dinero, buscará otra ubicación menos expectante, y si no tiene posibilidades en ese partido, buscará otro, donde si pueda hacer la inversión. No hay que olvidar que toda inversión tiene su riesgo, así que hay la posibilidad de que no salga elegido, entonces el negocio resultará en pérdida. Pero si sale elegido la inversión será muy rentable, salvo algunos eventos fortuitos o de fuerza mayor, tal como sucedió en el año 2001, cuando se cerró el Congreso y se convocaron a nuevas elecciones generales, en esa oportunidad muchos congresistas cesados, se sintieron “perjudicados” y alzaron su voz de protesta, para reclamar al Estado una indemnización por los emolumentos (sueldos) que dejaron de percibir por los cuatro años restantes, quiero decir que al no poder cobrar el producto de su inversión, el negocio se tornó en pérdida.
Los partidos y las alianzas se presentan así con candidatos que muchas veces no saben ni el ideario del partido, algunas veces, ni siquiera saben que van a hacer en el Congreso, solo saben que a fin de mes cobrarán el retorno de su inversión durante cinco años. Y allí no queda el asunto, resulta que varios padres y madres de la patria una vez en el Congreso, como buenos negociantes, empiezan a ver qué partido o grupo ofrece más ventajas, y aquí se inicia la otra etapa del negocio, es decir vender la curul a otro partido, y a las pocas semanas a veces ya tenemos los primeros “tránsfugas”. Los casos de tránsfugas más escandalosos se han visto en los años 90 del siglo pasado, durante el régimen de Fujimori.; y en los siguientes regímenes sigue sucediendo lo mismo, y actualmente es una práctica política vigente. En estas elecciones, al ver la composición de las listas de candidatos a congresistas  probablemente se repita la práctica mercantil.    
Algunos congresistas actuales, a estas alturas, es decir cuando ya falta poco para que se vayan, quieren cortar estos vicios y fraudes, mediante una “ley anti tránsfuga”, ellos no se dan cuenta que, en realidad, esta ley no arreglaría nada, porque quieren atacar a las consecuencias y no al origen de problema. No quieren o no pueden ver que la crisis del Congreso tiene su origen en las crisis de los partidos polìticos, y de esta crisis no escapan ni los partidos antiguos como el APRA; ya hemos visto la bronca que tuvieron en el mes de enero por nombrar la lista de candidatos al congreso.  Menos aún escapan los partidos políticos nuevos, en los que las broncas no se  notan, porque los caudillos o dirigentes, seleccionan a dedo a los clientes, (prospecto de candidato) y hacen la “transacción comercial”, según las condiciones que ya analizamos líneas arriba. Esto pone en evidencia que los partidos actuales tienen muy pocos cuadros, no tiene una base sólida, y  solo se apoyan en grupos  de colaboradores trashumantes, nómades, que se van trasladando de un partido a otro, según su conveniencia. Y en las alianzas partidarias, el asunto es más práctico aún, y se ponen de acuerdo repartiémdose las curules entre ellos, y como es de suponer tendrá más candidatos el que màs dinero aporte. Salvo algunos pocos partidos políticos, esta es la realidad de la política nacional en estos tiempos, y si revisamos la historia de la república nos daremos cuenta que casi nada ha cambiado en casi doscientos años.  
A fin de cuentas, según los dirigentes de la mayoría de los partidos políticos, ya no hay nada que discutir, creen que cualquiera que gane debe seguir la política económica neoliberal vigente, que se basa solamente al mercado, es decir, “todo se vende y se compra”, hasta cargos políticos y curules.
¿Y dónde está la democracia interna de los partidos?, y ¿donde está la democracia para la mayoría de los ciudadanos? O es que realmente son de segunda clase.  En los partidos políticos no hay elecciones internas, predomina el “dedaso” y si las hay, no son limpias y justas; están plagadas de vicios, de fraudes de “anforasos, etc., es decir es una caricatura de democracia partidaria.  Predomina pues el mercadeo político, y como en todo mercado gana más quien más tiene.

Finalmente, podemos concluir que si la mayoría de los partidos políticos se encuentran envueltos en esta crisis, entonces, la  política nacional está en crisis, la democracia representativa actual está en crisis. ¿Qué Hacer?

domingo, enero 02, 2011

NUEVAS AUTORIDADES Y VIEJAS PRÁCTICAS POLÍTICAS

NUEVAS AUTORIDADES Y VIEJAS PRÁCTICAS POLÍTICAS
H
emos iniciado un nuevo año, las autoridades regionales y locales electas en el mes de octubre del año pasado ya asumieron sus cargos; en muchos casos, con la alegría del pueblo, quienes confiados en que eligieron bien piensan que sus aspiraciones serán cumplidas, y por otro lado con el descontento y la “pica” de los adversarios que perdieron las elecciones. Sin embargo, no todo fue alegría para el pueblo, en varias localidades de nuestra querida Región de Lima (Lima-provincia), la asunción de mandos no ha sido del todo halagüeña para las nuevas autoridades; los pobladores hicieron notar abiertamente su descontento.
Resulta que, no pocas de las nuevas autoridades ganadoras, en las supuestas elecciones democráticas, no han gozado de la acogida del pueblo, no han sido recibidos con la alegría natural que merece un ganador; entonces, ¿cómo así ganaron las elecciones?; si en las urnas se pronuncia la voluntad popular, ¿qué argucias y maquiavélicas acciones hicieron?; o, las elecciones son democráticas solamente en el papel, y en la práctica, no pasa de ser una lucha de un numeroso grupo de politiquillos[1], que con mucha maña, astucia y no poca plata distorsionan lo que debe ser la manifestación suprema de la voluntad popular; mancillan el derecho a elegir a sus autoridades; una de las facultades que en el transcurso de la historia ha costado mucho conseguir. Bueno, creo que las respuestas están a flor de labio, brotan de inmediato desde los más profundo del corazón y de las mentes de los que han visto cómo se “roban” el voto popular. Como es conocido por todos, se sigue practicando los actos de “clientelaje”[2] político, de la prebenda, el “regalito” o de la “chambita” en algún municipio o en la región si es posible; y lo que es peor aún, la “compra de votos”, mediante la contratación de los tristemente célebres  “votos golondrinos”. Estas prácticas que lindan con la delincuencia, son actos de corrupción muy  difundidos y tolerados en nuestra patria, desde hace mucho tiempo. Así, sabemos que la compra de “votos golondrinos” se instauró hace veinte años aproximadamente como práctica política, durante el régimen del también tristemente célebre Alberto Fujimori; y actualmente, los políticos de nuestro país lo practican con mucha diligencia, planean sus actos cuidadosamente, sacan la cuenta, cuántos votos necesitan para ganar, con cuántos votos cuentan en el pueblo, y cuántos tienen que ser comprados en otros lugares, cuánto les va a costar, “como si fuera una mercancía propiamente”, claro está que, bajo la óptica de la doctrina política y económica neoliberal todo se compra y todo se vende, y los votos no escapan a ello, y como toda mercancía comprada debe generar beneficios o ganancias; pues viéndolo así, estos candidatos lo consideran una inversión, que suponen debe rendir sus frutos en los próximos cuatro años.
Como decía en el párrafo anterior, la práctica de corrupción, ahora es realizada con más cuidado que antes, y no solamente sacan la cuenta a vuelo de pájaro, sino que hacen un plan como si fuera un plan de inversión; donde ajustan, como en todo plan, los objetivos, las estrategias,  las tácticas y las acciones a realizar, el presupuesto operativo y los tiempos de ejecución. Para una mejor explicación haré referencia a solo dos casos de compra de “votos golondrinos”, ¿creo que ya debería quitarlas las comillas no?, ya que se trata de una práctica usual y tolerada con mucha normalidad. Los resultados obtenidos por estos candidatos en las elecciones han sido diferentes, uno de ellos perdió y el otro ganó.  
El primer caso se trata de un candidato a la alcaldía de un pueblo “A”, (obvio el nombre del pueblo para no generar suspicacias); quien siguiendo todos los pasos del plan, es decir el conteo de votos mínimos para ganar, el presupuestos, los tiempos, estrategias y tácticas; quiso añadirle un poco de calidad de viaje a sus “golondrinos”, a sus proveedores de votos; así que contrató unos buenos ómnibus con tiempo, viajó con anticipación al pueblo; (claro, porque todos estos politiquillos viven fuera del pueblo, generalmente en Lima); para preparar el alojamiento, la comida, etc. Llevó a sus golondrinos un día anterior, quienes al llegar a la localidad hicieron un reconocimiento previo y se fueron a recorrer el pueblo, hicieron un poco de turismo local o un "city tour" como dijeron después. Sus contrincantes en la contienda electoral, estaban avisados de la maniobra y ante el descuido del contratante, y al puro estilo gansteril, los abordaron uno a un, los convencieron para votar por ellos, y no por el candidato que les había traído; lógicamente, había gran poder de convencimiento, con “cien lucas” en la mano y en algunos casos con una “santa rosita”[3], y como es de suponer, el “golondrino” entiende de estos negocios, por lo que no dudó en aprovechar la oportunidad, a fin de cuenta, ganaba doble, como se dice en el argot popular “ganaba a dos cachetes”. El resultado en las urnas fue que, quien trajo a estos  individuos,  no ganó en las elecciones, sino el otro, quien compró el voto de "los golondrinos tránsfugas"; ya que éste último también trajo sus propios “golondrinos”  y consiguió otros en el pueblo, entonces se trata de una especie de guerra electoral y gana el más avispado, el más malicioso y el que tiene mejores asesores maquiavélicos. Así son los negocios ¿no?, gana el más habilidoso, dicen. El candidato que perdió en el negocio electoral, está tratando de descubrir hasta ahora quiénes fueron los "traicioneros", los tránsfugas, los que cobraron a dos cachetes y dice que eso es inmoral. ¿que les parece, un inmoral dice al otro inmoral. ¿Qué estrategia le habrá fallado a este candidato?           
El segundo caso se trata de un candidato a la alcaldía de un pueblo “B”,  este siguió, también, todas las fases del plan, pero ajustó mejor las variables: las acciones, los presupuestos y los tiempos principalmente; no pensó como el otro en la calidad del viaje de los golondrinos, "ni otras tonterías", según manifestó; solo pensó en la efectividad de la operación, así contrató varias “combis” para llevarlos.  Los vehículos salieron de Lima en la mañana del mismo día de las elecciones, llegaron al pueblo a la una de la tarde aproximadamente, y fueron llevados directamente a las mesas de votaciones; luego del acto de sufragio, el candidato contratante, es decir el patrón les premió con una gaseosa con un “pan chapla” a cada uno, luego, los subió nuevamente a las combis y partieron de vuelta a Lima. Los golondrinos cumplieron el contrato, cobraron el precio pactado y negocio hecho. En este caso, el candidato si ganó las elecciones, no importa si los pobladores de la localidad estén de acuerdo o no. En fin, negocios son negocios,  o “business are business” como dirían los gringos, cuando hacen algo similar. Como comprenderán, el pueblo no está de acuerdo con este nuevo alcalde, puesto que quienes lo eligieron no son ellos, sino los "golodrinos".   
Así son las cosas, hemos comentado solo dos casitos, cuántos más habrán en toda nuestra región y en nuestro querido Perú. Ahora ya como autoridades, estos ganadores de las elecciones, seguramente seguirán ejecutando su plan de negocios, ante la protesta del pueblo, y para realizarlo probablemente como dicen los estadísticos, implementarán la segunda fase del plan, aparecerán los clientes y los proveedores y seguramente el negocio será rentable para todos los participantes. ¿Y la voluntad del pueblo?, ¿Quién saca la cara por ellos?. 
Al término de los cuatro años podremos ver cuán rentable ha sigo el negocio, ¿Cómo lo haremos?. Una forma fácil de hacerlo es observando los signos exteriores de riqueza de estos personajes. ( carros, casas, nuevos negocios, etc.).   
Vale la pena preguntarse ¿Que pasó con la vocación servicios, con la responsabilidad social de estar al frente de los vecinos de una localidad para velar por su bienestar, su desarrollo y mejorar su calidad de vida?,
¿Pueden ser tolerados estos actos de corrupción por el hecho de constituir prácticas de uso común? ¿Qué hacemos para desterrar estos actos de la vida política de nuestra país?. ¿Se podrá hacer algo?, supongo que sí, de lo contrario, también seremos culpables por ellos,  sino es por acción, será por omisión.
Lo primero que hay que aclarar es la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Ser alcalde de un pueblo, es un negocio o un servicio?. 
El sentido de las respuesta es muy importante, porque el análisis posterior que se haga depende de ella.   
Enero de 2011


[1] Diminutivo de político, no quiere decir que sea un pillo, sino que  un político de poca monta.
[2] Entorno político, vista esta actividad como una oportunidad de negocio.
[3] Me refiero al billete de doscientos nuevos soles y no a las avecillas que hay en los pueblos andinos, a los que se les llama también “santa rosita”.  


sábado, diciembre 25, 2010

HARAVICU YAUYINO

domingo, diciembre 05, 2010

INTENTO DE DESTRUIR EL CULTO A PARIAKACCA

APU PARIAKACCA
(LEYENDA)


Dentro del contexto andino se considera al dios "Wiracocha" o "El gran señor Sol" como el creador del mundo, quien pobló a la tierra quechua de haris (hombres) y Wanblas (mujeres) y distribuyó a los dioses menores por toda su extensión. Estos dioses tutelares fueron llamados APUS. En la tierra de los Huancas, el gran Wiracocha envío a dos dioses, cada uno con características y rasgos diferentes. Estos dioses fueron el Apu Huallallo Carhuincho o Huallullo Carhuancho y el Apu Pariacaca o Pariaqaqa. Ambos dioses se enamoraron de distintas wanblas y tuvieron una familia muy extensa.

Pero si todo iba bien, ustedes se preguntarán porque estos dioses fueron rivales, pues según cuentan esto habría sucedido por lo siguiente:

Cuenta la historia que la primogénita de Huallallo Carhuincho, llamada Huaytapallana era muy hermosa, tanto que para ocultarla de los haris este, su padre la escondió al abrigo de las montañas y sembró para ella un jardín lleno de flores.

A su vez el Apu Pariacaca tuvo un hijo varón a quien llamo “Amaru” este joven amante de los viajes y quien, por ser hijo de un Apu, podía tomar la forma de cualquier animal y de esta manera trasladarse por los valles de su padre, encontró a una bella wanbla con quien se casó y tuvo una hija.

Un día en el que Amaru sobrevolaba unas montañas, observ a lo lejos un jardín de flores como nunca antes había visto y sin saberlo salió de los terrenos de su padre y tomando forma humana nuevamente se adentro en este paraje escondido.

Al pie de la laguna Carhuacocha se encontraba una wanbla tan hermosa que Amaru, olvidando todo, quedo al instante perdidamente enamorado de ella y, esta doncella cuyo nombre era Huaytapallana también se enamoro de él. Ambos tuvieron cinco hijos.

El Apu Huallallo Carhuincho quiso saber quien era este joven hari que había tomado el corazón de su hija de esta manera y preguntando a los vientos se entero que ese joven hari no era otro que Amaru, el hijo de su rival Pariacaca, y que además de ello él estaba casado y tenía una hija.Herido en lo más profundo por el adulterio cometido, el Apu Huallallo Carhuincho suplicó a los vientos que traigan, a los odios de Amaru noticias de su esposa y de su hija.

Al recordar Amaru a su esposa e hija y tomando conciencia de todo lo que había hecho salió a caminar, mientras avanzaba lentamente y meditaba por una quebrada el Apu Huallallo Carhuincho se acercó y de un golpe mortal que terminó con la vida de Amaru, este al momento de caer grito a su padre para que tome venganza de este ataque traicionero.El Apu Pariacaca en su dolor ahogó a Huaytapallana en la laguna Carhuacocha y a los cinco hijos en las lagunas aledañas.

De esta manera ambos Apus iniciaron una terrible batalla arrasando a su paso todas las aldeas, pueblos y cultivos que existían en la zona, dando forma, durante este batallar a la accidentada geografía de la zona.

Al enterarse de estos destrozos el gran Wiracocha, juzgó tales acciones como maldades muy grandes y decidió apresarlos por un largo tiempo. Tomó a Pariacaca y lo convirtió en Nieve sobre las colinas mas altas de sus montañas que hoy llevan su nombre, y a Huallallo lo convirtió en nieves perpetuas asentandolo sobre las colinas y picos de la que fue la morada de Huaytapallana.Se dice que solo cuando esas nieves se derritan ambos Apus podrán liberarse de esa prisión, y parece que ese tiempo esta por llegar...
 
Webgrafía:
 
HISTORIA
INTENTO DE DESTRUIR EL CULTO A PARIACACA, DIOS ANCESTRAL DE LOS HANAN YAUYOS
Recopilado por David Rivera Romero.
Como parte de algunas festividades de nuestros pueblos andinos, se rememora el encuentro de el Inca Atahualpa con el cura Valverde; el Inca que representa la divinidad de nuestros pueblos nativos y el cura Valverde que es el ministro del Dios de los españoles, es así, como el enfrentamiento entre estos dos personajes muestra la característica violenta de la evangelización en América. Virgilio Roel, 1992, menciona: “Al llegar los españoles a América lo primero que hacen es asumir la empresa como una misión religiosa, bajo estas condiciones en nombre de los dioses y de los reyes se inicia el más feroz genocidio que ha conocido la historia.”. Este proceso de evangelización fue realizado en todos los pueblos inclusive en los del Hanan Yauyos, bajo las mismas condiciones.

La lucha religiosa fue muy violenta, los nativos eran obligados a profesar la religión Católica, pero ellos mantenían vigente su propia religión, entonces los españoles lanzaron una ofensiva de mayor alcance, e iniciaron la extirpación de las idolatrías, que consistía en la persecución de todo culto distinto a la religión Católica, y así fueron destruyendo, santuarios, apachetas y huacas, y sobreponiendo sobre ellas las cruces y las estatuillas de los santos, En ese contexto es que sucede una de las agresiones más violentas contra el culto de los Yauyos, constituyendo un hecho que grafica la forma de cómo es que los españoles en tiempos de la colonia han impuesto por la fuerza a los nativos peruanos su religión.

El siguiente párrafo narra cómo es que trataron de destruir parte de su principal santuario (Pariacaca), con la finalidad de imponer la religión Católica.

“ A las 10 de la mañana del 27 de abril de 1610, los padres Francisco de Ávila (doctrinero del pueblo de San Damián), Olmedo y Fabián de Ayala a la cabeza de doscientos peones destrozaron el ancestral adoratorio mítico Pariacaca, en un acto culminante de la cruzada emprendida por los extirpadores de idolatrías del siglo XVI Y XVII.”

Hoy aún queda la escalera de 1800 escalones, incrustada en una de las cimas del mundo, construida por la fe de millones de creyentes durante miles de años. Su altura es equivalente a un edificio de cien pisos, esta hecha de miles de bloques de piedra y en algunas secciones llega a tener cuatro metros de ancho. En la base de la escalera se encuentra Cuchimachay donde hay pinturas rupestres representando camélidos de unos diez mil años de antigüedad.

Del santuario del Pariacaca solo queda eso, sin embargo, lo que no han podido destruir es el culto a la divinidad que representa y que subyace en el alma los descendientes de los antiguos Hurin Yauyos (Huarochirí) y Hanan Yauyos (actual Norte y Noroeste de Yauyos); permanece oculto pero presente y en muchos casos disfrazado de religiosidad católica, generando ritos, danzas y canticos propios, que reconocen la vigencia de sus propios Dioses ancestrales a la par con el Dios traído de Europa.

domingo, diciembre 20, 2009

¿HAYLLE O PASTORAS?

La publicación del libro sobre las Pastoras de Huáñec realizada por la Profesora Nélida Suyo Rivera, ha causado revuelo en el ámbito yauyino, porque la autora del mencionado libro toma posición acerca del origen de esta hermoza danza religiosa de nuestro querido Yauyos, a mucha gente no le gusta o no le cae bien esto, se levantaron voces a favor y en contra, algunos reaccionan porque le quita protagonismo, otros porque creen que se originó en su pueblo y no en Huáñec, a fin de cuentas, casi todos los que pueden hablar por la radio trataron el tema, algunos con poco tino o acierto.
Creo que antes de hablar hay que investigar con seriedad, reunir información fidedigna suficiente que nos permita tener una opinión válida; no debemos entrar en disputas familiares y de pueblos, puesto que estamos hablando de parte de nuestra cultura popular, y toda expresión popular tiene un solo dueño y este es el pueblo, en nuestro caso el pueblo Yauyino, y por extensión también el pueblo cañetano.
Reproducimos en esta oprtunidad un artículo escrito en la Edición 5 de HARAVICU, publicado en el mes de diciembre del 2006, con la finalidad de ir aclarando el panorama y no pelearnos por algo que todos sabemos que es del pueblo yauyino, debemos defender nuestra cultura popular, no vaya ser que uno de estos días algún individuo trate de patentar esta danza como suya, en estos tiempos en los que el neoliberalismo hace pensar que todo puede ser privatizado, y puede sacarse provecho económico en forma individual.
LA HISTORIA LA HACE EL PUEBLO, Y SUS EXPRESIONES CULTURALES LE PERTENECEN, LOS APORTES Y CAMBIOS REALIZADOS EN EL TIEMPO SON VÁLIDOS EN LA MEDIDA QUE HAYAN SIDO ADOPTADOS O ASIMILADOS POR EL PUEBLO.

¿Haylle o Pastoras?
Centro de Investigación y Cultura Popular “Haravicu”
Edición 5, Diciembre de 2006


En la Zona Nor Oeste de Yauyos, todos los años, en el mes de diciembre se celebra la Navidad, que recuerda el nacimiento del niño Dios en Belén; en la madrugada del día 25 se va a la Misa de Gallo, los “pastorcitos”, se presentan en la misa, vestidos con sus atuendos típicos, con su poncho de pellejo de carnero.
En Huáñec, en la tarde del día 25 de diciembre, las hermosas jóvenes danzarinas del “Haylle” vistosamente vestidas al estilo de campesinas, (pastoras) europeas del siglo XVI, con sus “azucenas” artificiales, al son de la orquesta típica con flauta, violín y arpa, se presentan en la plaza principal, deleitándonos con su delicada coreografía, bailan para adorar al niño Dios. Estas presentaciones se repiten el 01 de enero y el 06 de enero con motivo del año nuevo y de Pascuas de Reyes respectivamente.
Por lo descrito, parece que todas las festividades mencionadas son traídas de Europa, es decir parece que se implantaron en tiempos de la Colonia; sin embargo hay un aspecto muy importante, que proviene de la cultura precolombina de los Yauyos, este es el nombre de la danza “Haylle”.
Revisando alguna literatura, para acercarnos al significado de Haylle encontramos que M. Ráez Retamozo explica que los danzarines realizan “despachos” a las deidades respectivas antes de iniciar la siembra. Al concluir, los danzantes varones acompañados por surpuñas de metal entonan, en quechua, el Haylle, canto prehispánico, y entregan las semillas “bendecidas…” el “...haylle o haylli. constituye la oda de los quechuas. …; tiene tres modalidades saltantes: militar, religiosa y campestre”.
Con la llegada de los españoles cambiaron muchas cosas, se impuso la religión Católica, nuevos instrumentos se incorporaron al acervo musical. Flautas, violines, arpas y otros, que pronto pudieron ser construidos por los nativos.
Como resultado de este encuentro de culturas el nativo incorporó el nuevo patrimonio musical, pero las tradiciones de sus ancestros permanecieron vivas y emergen en ceremonias, fiestas y rituales.
En este caso estamos tratando de la modalidad religiosa del haylle, es decir el baile y canto al Niño Dios.
¿Quién en Huáñec no ha bailado haylle?, cuántos han viajado desde Lima, en las vacaciones a bailar haylle, y han gastado toda la propina o sus ahorros bailando haylle, con las “pastoras”, ¿cuántos mozos han encontrado la pareja de su vida bailando haylle?.
Esta danza tan bonita es parte de nuestro patrimonio cultural, es una expresión de nuestro mestizaje huañino, que tiene tanto de nativo como de europeo.
Los haravicus siguen cantando haylle, solo que en estos tiempos lo hacen al Niño Dios y también a sus dioses ancestrales.
Bailemos haylle con mucha alegría, porque anuncia el nacimiento de Dios, no dejemos que los “vientos modernos” globalizadores, nos arranquen de nuestras raíces y nos dejen sin alimento espiritual.
David Rivera Romero

lunes, junio 16, 2008

Hanan Yauyos HARAVICU N° 12




La revista Hanan Yauyos "Haravicu" adopta este grabado de Huamán Poma de Ayala, como ícono de identificación, que representa el trabajo comunal del cultivo del campo, que perdura en nuestros tiempos, como herencia de la cultura prehispánica.




La identidad de una nación perdura en el tiempo, siempre y cuando esta sea concientes de su propia existencia.
Somos herederos de la nación Yauyos, particularmente de los Hanan Yauyos que se establecieron en las comarcas que ahora forman la zona Nor Oeste de la provincia de Yauyos.
Nuestra labor es la defensa y puesta en valor del patrimonio cultural que nos identifica como yauyinos, esta riqueza que tiene múltiples expresiones en la vida diaria, en el trabajo de su gente, en su religiosidad, en sus fiestas, sus cantos y sus danzas, en su organización social y económica cuyo testimonio más importante son las comunidades campesinas existentes en todos nuestros pueblos, estas comunidades que durante milenios han regido la vida de sus ayllus, convertidos ahora en comunidades, estas son la esencia misma de la vida en nuestros pueblos; a través de las comunidades se mira el mundo, es el eje central de la vida; por eso ha tenido la fortaleza de resistir agresiones culturales, religiosas, económicas y políticas, desde la llegada de los españoles a nuestras tierras hasta nuestros tiempos.
En los actuales momentos, nuestro objetivo es llegar a los pueblos de la Zona Nor Oeste, a los que tenemos la heredad de los Hanan Yauyos, con la finalidad de crear conciencia de que la identidad de un pueblo está siempre vinculada a su propia memoria histórica, buscamos perfilar una identidad propia, y a partir de ella cohesionar las fuerzas como hermanos que somos, para en un plazo no muy lejano hacer obras conjuntas para el desarrollo y progreso.
Nuestras páginas están a disposición de todos los hermanos yauyinos, con voluntad de progreso, unidad y de servicio al pueblo.

HISTÓRICO EDIFICIO DEL CABILDO DE HUÁÑEC



Huáñec es el centro del mestizaje cultural de los Hanan Yauyos y un testimonio del mismo es el edificio del Cabildo, ubicado en el lado sur de la Plaza de Armas. Es una construcción al estilo republicano, de inicios del siglo XIX, tiene dos pisos; en el primer piso tiene varios ambientes y un amplio portal de dos puertas en el centro, en el segundo piso tiene tres vistosos balcones, tiene techos de calamina. Este imponente monumento abarca todo lo ancho de la Plaza, actualmente se encuentra en peligro, sus paredes se han deteriorado con el paso del tiempo, por lo que debe ser refaccionado, cuidando de no perder su estilo inicial.
Es deber de todo huañino defender nuestro patrimonio arqueológico, folclórico y cultural; en la medida que preservamos lo nuestro estamos defendiendo nuestra identidad. La “modernidad” no siempre trae progreso, más por el contrario, muchas veces trae consigo enajenación cultural, vicios, delincuencia, y otras taras sociales del capitalismo.
¡Revalorar y defender la cultura de los Hanan Yauyos!.


HARAVICU N° 12

EMPRESA COMUNAL


COMUNIDAD CONDOMINA "ALLAUCA"


Escrito por: Húber Reyes Quiróz

Hablar de las Comunidades Condóminas Allauca es hablar de las Comunidades Allauca San Joaquin, Allauca Cochas y Campesina Huañec; tres pueblos unidos en un solo territorio en una sola fuerza.
Hoy en día nuestras comunidades pasan por algunos problemas de organización, de entendimiento y de falta de proyectos de desarrollo que beneficien a los comuneros mejorando su economía, entonces, hay que elaborar proyectos, somos eminentemente agricultores y ganaderos  por lo tanto debemos trabajar en torno a ello.
Nuestras comunidades poseen y comparten un extenso territorio rico en recursos naturales que podemos explotarlos y utilizarlos en nuestro beneficio. 
Nosotros les planteamos un proyecto de irrigación,  ya que contamos con extensa tierras fértiles  para desarrollar la agricultura y  la ganadería,  actividad base de la economía  de nuestras comunidades y posteriormente  debemos pasar  a la industrialización de estos productos agropecuarios y convertirnos en una empresa comunal.
 El proyecto consiste fundamentalmente en construir reservorios en la laguna de Cochatupe y en la quebrada de Jajraranga  aprovechando la temporada de lluvia para almacenar gran cantidad  de agua,  luego construir un canal o acueducto, cuya toma seria a la altura  de “Piedra Pintado” pasando por Aumarca, Chajlacancha y la Cruz Grande de San Joaquín llegando a Guajlayo y Pascucho, desde ese punto proyectar un canal hacia Cabracancha y otro por Pongor hacia Mishuran llegando a la parte alta de Guajla Grande.
Con esta obra de tal  envergadura  podemos cultivar extensos territorios de tierras fértiles, con la cual  tendremos la posibilidad del desarrollo y progreso de nuestros pueblos. Realmente estamos durmiendo sobre una mina de oro, tenemos que despertar y ver esa gran riqueza que tenemos y que debemos explotarlo.
Para hacer realidad este proyecto es necesario que las tres comunidades trabajen unidas, dejando de lado nuestra indeferencia y  nuestras ambiciones particulares; porque si queremos hacer las cosas individualmente jamás lograremos.
Todo es posible hacerlo, solo hay que tener la voluntad y tomar la decisión, tengamos presente que nuestro destino está en nuestras manos, tenemos todos los recursos.

NO HABLEMOS POR HABLAR SOBRE COMUNIDADES CAMPESINAS


El presente artículo es uno de los últimos escritos por Lucho Reyes, quien hace unos dás partió hacia la eternidad en un raudo vuelo, antes de su partida nos encargó que lo publicaramos sea cual fuere las circunstancias, cumplimos con elloy rendimos homenaje a este ejemplar hijo Yauyino.
(HARAVICU)



Por el Dr. Luís Guillermo Reyes Morales


En el Perú resulta imperativo elevar la producción rural de alimentos, para satisfacer las necesidades alimentarias mas apremiantes de la población, principalmente de las áreas urbanas, tarea que por supuesto no es nada fácil, pues el suelo agrícola es muy escaso en nuestro país, Por ello debemos “proteger los territorio comunales para hacerlas más productivas y poder emprender el desarrollo de los pueblos de la cuencas hidrográficas, como la Cuenca del Río Mala, y así, poder mejorar la calidad de vida de sus habitantes”.
El tema del TLC, las políticas de globalización, integración y participación ciudadana, obliga a los Consejos Municipales y Gobiernos Regionales, a brindar apoyo a las comunidades campesinas (C.C.), para plantear una agenda de debate, para emprender la producción de los territorios comunales y “no estar pensando en rematarlas para provecho de algunos”. Para tener autoridad sobre las comunidades campesinas (C.C.) es necesario tener en cuenta las siguientes consideraciones
Las estadísticas del año 1986, indican que existen en nuestro país 5,934 Comunidades Campesinas reconocidas (C.C), de las cuales 4,221 están inscritas en los Registros Públicos, como efecto del proceso de titulación de las mismas, que en el marco de diferentes normas legales se llevaron a cabo desde el año 1927.
Que de éstas, aproximadamente el 5%, han sido tituladas con planos antiguos que no consignan coordenadas, generando situaciones de superposición y controversias que generalmente desembocan en el Poder Judicial, creándose malestar social entre las C.C. interesadas, como por ejemplo el problema judicial de las comunidades campesinas de Tanta y Santísima Trinidad en Yauyos, tema que la ciudadanía huañina desea conocer su estado “a fin de establecer quien fue el causante de la perdida de dicho litigio y poder así deslindar las responsabilidades históricas, que estoy seguro son los mismos que actualmente pretenden negociar con cementos Lima”.
Que la escasez de recursos, el atraso tecnológico, la indiscriminada política gubernamental en materia de agricultura, que solo abre oportunidades a las grandes empresas trasnacionales y no a la pequeña agricultura, son entre otros, los factores que limitan el crecimiento agrario de las tierras de nuestras comunidades campesinas.
Que dicha realidad la graficamos cuando comprobamos que de cada 1000 niños que nacen en zonas rurales 71 mueren antes de haber cumplido un año de edad. Asimismo cuando constatamos que de cada 100 niños rurales menores de 5 años, 53 de ellos son desnutridos crónicos. Y más aún cuando verificamos que la tasa de analfabetismo a nivel nacional continúa siendo muy elevada en las zonas rurales del país.
Que, existen 5,680 C.C. que controlan el 39.8% de las tierras de uso agropecuario.
Que, las C.C. son importantes abastecedoras de alimentos para el mercado interno.
Que, las C.C. son espacios que permiten la reproducción social, cultural y económica.
Que, las C.C. son un amplio sector de la población peruana, que ha permanecido marginado por las políticas de Estado.
Que, los gobiernos locales no quieren comprender que las comunidades campesinas, son los agentes sociales más importantes en la política de participación ciudadana, y “que los alcaldes y gobiernos regionales no podrían desarrollar una autentica gestión administrativa sin su participación”.
Que, las comunidades son uno de los pocos espacios institucionales que permanecen vivas en el país, y su organización no es aprovechada eficientemente por el Estado para la ejecución de obras y programas de desarrollo social y económico.
Que, las C.C. han sido y siguen siendo agentes sociales que promueven el acceso a la educación, a mejores condiciones de salud, a la comunicación, a las vías de transporte, y a una buena administración de justicia, entre otras necesidades.
Que las C.C. son recursos humanos que han construido con sus esfuerzos e iniciativas, el mayor número de escuelas y caminos rurales, superando la inversión pública.
Que, las comunidades campesinas son un gran potencial de modernidad; cuya fuerza se encuentra trabada por las políticas discriminatorias de los gobiernos locales y regionales y del propio estado.
Acaso no es cierto que las comunidades campesinas, aún cuando no existía presupuesto ni sueldo para los alcaldes, bravos y valientes comuneros no fueron quienes a punta de barreta y pico construyeron las grandes carreteras como la de “Lima – Cochas” de la zona Nor Oeste de Yauyos, o como la de “Tinaja” de la Zona Sur de Huarochirí, y que permanecen como digno ejemplo de unidad, grandeza y esfuerzo para todas las generaciones venideras.
Que el usufructo familiar parcelario de la tierra agrícola, la herencia y el matrimonio son los principales mecanismos de acceso a la tierra
Que existe un “mercado de tierras” al interior de las comunidades campesinas, pero están fuertemente controladas por normas internas que limitan quién y cuánto compra, y poder así evitar situaciones como lo ocurrido con las ventas de tierras que realizaron las comunidades de Asia y Coayllo.
Que todos estos problemas se agudizan cuando comprobamos que las autoridades judiciales sin tener un adecuado conocimiento y manejo de las Leyes sobre C.C. dictan resoluciones jurisdiccionales vulnerando derechos inalienables que corresponde a estas comunidades, conforme veremos en otra oportunidad periodística y cuando también tratemos el caso del territorio en conflicto denominado “Ticllacocha” de propiedad de la comunidad Santísima Trinidad de Huáñec, y que sin fundamento alguno lo pretende para si, la Comunidad Campesina de Tanta. ¿Como estará ese litigio.?
Consecuentemente, debemos iniciar y desarrollar una franca política de participación de nuestras comunidades campesinas, en todas las gestiones municipales, regionales e institucionales, para cuyo efecto “debemos desterrar a los supuestos campesinos que propugnan la división entre las comunidades campesinas y desterrarlos definitivamente, y exigir al Estado Peruano que dé muestra de presencia y atención a las comunidades.”